Veo las redes sociales bastante incendiadas por el tema de Carmen Aristegui, y es que a menor o mayor grado en verdad molesta lo que sucedió. No el hecho del despido, ya que la empresa está en su derecho de hacerlo sea cuales sean sus razones, si el fondo de la situación, en donde al parecer MVS estaba esperando cualquier pequeño resbalón para deshacerse de Carmen y su equipo de trabajo gracias a lo incómodo que este se estaba volviendo para el Gobierno Federal.

MVS no obró mal, vio por sus intereses y punto, es una víctima mas de un sistema hecho para servir a la clase política, al gobierno que está en turno, sea del color y el nivel que sea.

La libertad de expresión es lo de menos, me preocupa, pero estamos como estamos no porque no exista, sino porque los medios se han prestado a ese juego del poder, en donde solo se dice lo que conviene para recibir a cambio contratos de comunicación social gigantes. Me explico un poco mejor, los medios de comunicación a todos niveles son parte del sistema que coarta la libertad de expresión, dejando unos pocos casos aislados como el de la misma Carmen Aristegui, Pedro Ferriz, o Lydia Cacho, que por alguno u otro motivo terminaron siendo orillados, arrinconados y guardados en cajones para que solo puedan opinar desde twitter y sitios web personales.

Osea que la libertad de expresión existe y no existe, existe hasta el punto en el que empieces a ser incisivo en temas preocupantes para Gobierno, luego te presionan, te orillan y sepa Dios que mas te hacen, y no existe porque al final la agenda mediática termina siendo controlada por los intereses de la clase política.

Lo que a mi en verdad me preocupa no es la libertad de expresión y el si la ejercemos o no, lo que a mi me preocupa es la libertad de acción, esa que todos tenemos como sociedad, pero que nadie ejerce de manera debida.

El país ahorita está incendiado, todos somos Carmen, todos la apoyamos, supongo que habrá algunas marchas y mucho ruido, pero en una o dos semanas, el tema será otro. Así pasó con Ayotzinapa, con Peña Nieto y sus 200 invitados a Inglaterra, la casa blanca y todo lo que esté por venir. Mucho ruido y pocas nueces. Perro que ladra no muerde.

Este es un año electoral, de hecho todos lo son en distintos estados, y aun que el tema es trillado, en la participación electoral está la llave a la libertad de expresión verdadera, a un control de la economía más ferreo, a una clase política menos corrupta y un fuerte estado de derecho.

No tenemos malos políticos, tenemos a los que nos merecemos, entre mas participemos, mejor clase política tendremos.

No importa por quien vayamos a votar, se que todos son malos, pero lo son por que lo hemos permitido, es igual que cuando vamos a comprar algo al super mercado, hay productos buenos y malos, y si solo compramos por comprar o dejamos que otros compren por nosotros, a la vuelta del tiempo solo habrá productos malos en el mercado, son más fáciles y baratos de producir. Pero si empezamos a comprar lo mejorcito que nos encontremos, con el tiempo empezaremos a ver solo productos buenos. Ley de oferta y demanda.

¿Me preocupa lo de Aristegui? Si, como también me preocuparon otras tantas cosas que han pasado, sin embargo lo que en verdad me preocupa es la libertad de acción que no estamos ejerciendo, esa que nos permite ser críticos, exigir, votar y ser votados.

Me preocupa que seamos una sociedad que ladra y no muerde, por que supongo que así es como nos ve la clase política, como una sociedad que se controla con medidas electoreras, televisiones, despensas y mucha comunicación social.

Somos una sociedad que ladra mucho en internet y en los cafesitos, pero que no muerde cuando debe hacerlo, con participaciones electorales del 25%.

Esta bien, querramos y exijamos la libertad de expresión, pero ¿para que?.