Muchas cosas van a cambiar en los próximos años. Sin temor a equivocarme estamos ante una ola de evoluciones de todo tipo en todo tipo de industrias. Por ejemplo en la industria automotriz he leído en diversas fuentes que los autos en 10 años no se parecerán nada a los actuales, de hecho ya a la vuelta de la esquina se asoman empresas como Apple y Google dando sus primeros pasos en dicha industria.

Internet sin lugar a dudas será un terreno que seguirá evolucionando, creo que no pasarán ni 10 años cuando prácticamente todo lo que usemos necesite una conexión a internet para medir absolutamente todo en nuestras vidas.

Por ejemplo el nuevo reloj de Apple mide a través de una aplicación los niveles de azúcar en la sangre en tiempo real, además de la frecuencia cardiaca y los pasos que damos.

Estoy ansioso de ver como será el mundo en 10 años, pero mientras eso pasa, hay un terreno que poco a poco irá ganando fuerza y en el que se librarán épicas batallas, el legal.

Las patentes y derechos de autor serán algo así como el oro de hace tiempo, quien los tenga, tendrá la riqueza, o al menos eso suponemos, ya que existen otras vías que también ganan terreno a la par.

El “open source” y toda la filosofía de vida que nos viene a la mente con esto es una posibilidad interesante que no necesariamente aleja el dinero.

¿A qué deberemos apostarle? ¿a un internet legislado, lleno de trabas que protegen a los que crean la información?, o ¿a un internet libre, en donde cualquiera puede tomar lo de otros para mejorarlo?.

Creo que existe espacio para los dos, a través de un sano balance, en donde se proteja al autor, pero en donde también exista una apertura tal que incentive una evolución rápida de la información y una democratización que permita al usuario común y corriente ser quien defina lo que es y no importante.

Tenemos el ejemplo de Jordi Muñoz, fundador de 3D Robotics, conocido por su historia “de nini a millonario”, en donde de no tener nada, ahora es dueño de una de las empresas fabricantes de drones más importantes del mundo.

Inició su empresa sin darse cuenta mientras experimentaba con códigos abiertos publicados en internet, los cuales mejoraba y actualizaba hasta lograr uno que le permitió estabilizar el vuelo de un dron hecho en casa.

Al día de hoy su empresa, líder en la industria, mantiene los códigos fuente abiertos para cualquier interesado. En palabras de él durante su visita al Congreso de Empresarios en Chihuahua en 2014, su cultura de código abierto le permite seguir siendo líder, ya que mientras los demás competidores descargan y utilizan su software, él trabaja en la siguiente versión con adecuaciones que nadie tendrá.

Otro ejemplo, pero negativo, lo tenemos en España, en donde la legislación ha llegado al extremo de sancionar a los agregadores de contenidos como “Google News” por publicar contenido de medios de comunicación, dicho de una manera un poco exagerada, ahora hay que tener cuidado en España por los enlaces que uno coloca en sus sitios web, ya que podríamos ser sancionados por no respetar los derechos de autor. Google tuvo que retirar su servicio en España, y con ello creo que se da un paso hacia atrás.

Creo que debe existir un balance. Debemos de respetar a los autores, pero no debemos de perder el derecho a comentar y publicar lo que ya existe, así es internet, libre, fluido y constante. No lo imagino limitado, regulado, sería algo así como un libro gigante, inmóvil, lento y viejo.

Un autor con miedo a que su contenido sea comentado, compartido y mejorado, probablemente no deba estar en internet.

 

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