Muchas pueden ser las razones por la que un negocio falle en sus inicios. Realmente poca garantía tenemos de que lo que estamos haciendo vaya a llegar a buen puerto. Sin embargo, las promesas que están al final del 
túnel valen la pena.

Tener un negocio es una apuesta que levanta muchas expectativas, sin embargo no es cosa facil, ya que como cualquier otra habilidad requiere de experiencia y desiciones acertadas.

Malcolm Galdwel dice que para que una persona pueda considerarse experta en algún tema o habilidad, necesita tener 10,000 horas de práctica antes de su “momento” de máxima expresión, y nos pone como ejemplo a personajes tan trillados como Steve Jobs o Bill Gates, quienes antes de fundar compañías millonarias tuvieron circustancias en la vida, que desde pequeños les dieron muchas horas de práctica en áreas sobre las que años después montaron Microsoft y Apple.

No hay otra manera de juntar horas de experiencia en poner negocios que poniéndolos, por lo que debemos de partir de que fallar no es malo, siempre y cuando logremos tener claro que fue lo que no hicimos bien y que corregiremos la siguiente vez.

Las estadísticas nos dicen que 9 de cada 10 negocios no llegan a su quinto año de vida, y muchas de estas 9 se caen antes del tercero. Los números no son nada alentadores, sin embargo aun así, poner tu propio negocio es una ruta de vida que vale la pena intentar.

Pero, ¿por qué fallan los negocios cuando están en sus etapas iniciales?

Sería aventurado dar razones específicas, ya que pueden ser muchas, pero a continuación enumero algunas de las que considero son las principales razones por las que falla un negocio en sus inicios. En lo personal me tocó vivir prácticamente todas en emprendimientos pasados.

La gente compra soluciones a problemas.

La primera, y creo la más importante, es que muchas personas cuando inician su negocio, lo hacen en base a ideas o corazonadas que tuvieron, y esperan que cuando todo arranque, las personas lleguen a toneladas a buscar su producto. Sin embargo debemos de tener claro que las corazonadas asi por asi, no son buenas ideas de negocio.

Un concepto de negocio debe partir del consumidor, que es una persona común y corriente, con problemas, con momentos de estrés, y muchas situaciones que no controlamos.

Las personas pagan por que les solucionemos problemas, de cualquier tipo o cualquier tamaño. Es ahí donde debe fundarse un negocio con grandes posibilidades de éxito, en las situaciones, acciones o necesidades en las que las personas están teniendo momentos de estrés.

Un producto o servicio que no resuelve un problema, o aligera un momento de estrés inicia cuesta arriba, ya que realmente nadie lo necesita.

Flujo de efectivo.

Los negocios son una apuesta de libertad financiera, y al final del día es una de las principales razones por la que muchas personas inician su propio negocio.

Sin embargo, el primero y el segundo año, prácticamente todos los negocios tendrán muchas dificultadas con su flujo de efectivo, ya que pagar renta, empleados y servicios, es algo que debe hacerse mínimo una vez al mes, y las ventas en un principio no son garantía.

Muchas personas que inician un negocio no saben lo que es tener un sueldo, administran todo lo que entra como si fuera de ellos, pagan los gastos del negocio y se quedan con todo lo que sobra. A veces hay de más, a veces de menos. Sin embargo esta es una de las manera más arriesgadas de administrar un nuevo negocio, ya que prácticamente se vive al día.

En lo personal, una de las decisiones más acertadas que tuve en mis emprendimientos, fue la de colocarme sueldo a mi y a mis socios. Además de educarte financieramente, empiezas a formar un capital dentro de tu negocio que servirá como colchón en las épocas de vacas flacas.

Conozco muchos negocios que dejaron de serlo por que se quedaron sin dinero, una buena administración financiera, puede darle uno o dos años más de vida a tu negocio para que termines de posicionarlo y logres que empiece a generar mayores entradas.

No vendemos.

Las personas no entrarán por la puerta corriendo a comprar nuestros productos o servicios, y aunque pareciera obvio, la dinámica de iniciar un negocio en muchas ocasiones nos hace olvidarnos de que vender es una necesidad básica.

Podemos tener un muy buen producto o servicio, pero esto no será garantía de éxito si no salimos a gritarlo a los cuatro vientos, y no hay mejor persona para hacerlo que tú, quien conoce y le apasiona lo que vende.

A todo mundo le da miedo vender, todos se consideran malos en un inicio, pero hacerlo es una de las mejores cosas que podemos darle a nuestro negocio, ya que desarrollamos una habilidad que servirá para prácticamente cualquier otra cosa que hagamos en la vida, y conocerás a tus clientes de primera mano, sabrás que es lo que más gusta y disgusta de tu producto, y con ello entenderás que modificaciones hacer y que cosas mantener.

Al final

Debemos entender que nada garantiza que nuestro emprendimiento funcionará, sin embargo leer para aprender de lo que los demás hicieron mal, y equivocarse una y otra vez, nos pondrá más cerca de ese emprendimiento exitoso que todos vemos al final del túnel.

No hay una receta mágica, pero si te puedo asegurar que alienar bien tu producto a una necesidad específica de tu cliente, una buena administración financiera desde el inicio, y salir a la calle a vender tu producto y conocer a tus consumidores, son tres cosas que muy seguramente están en la lista de lo que “si hicieron” la mayoría de todos los negocios exitosos de hoy en día.

¿Cuales otros factores crees que son importantes al momento de iniciar un negocio?