Todo mundo quisiera tener la libertad financiera que le ayudara a hacer solo las cosas que le gustan, deshacerse de horarios complicados y poder ir a donde quiera, cuando quiera.

Esta libertad financiera en teoría se puede conseguir de muchas maneras, sin embargo una de las más seguras es poner un negocio, opción que de por si, no es segura, ya que según los números solo una de cada diez empresas llegan a su quinto año de vida, las otras nueve mueren en el intento.

Pero, ¿qué se necesita para ?, o ¿qué podemos esperar después de tomar esa desición de vida que es poner un negocio?

No existe el dinero fácil.

Los negocios que te dan dinero sin que hagas nada si existen, pero después de muchos años de esfuerzo y de lograr sistematizar un montón de procesos. El dinero facil no existe a menos que te ganes la lotería o que hagas cosas no lícitas.

Si vas a iniciar un negocio debes saber que te esperan muchas horas de trabajo, días sin dormir y dolores de cabeza, sin embargo la recompensa es buena al final del día.

Flujo de efectivo.

Sin embargo lo necesitamos, el dinero es importante al momento de iniciar un negocio. Se necesita para prácticamente todas las actividades relacionadas con él.

Emprender es como tirarte de un risco sin paracaidas, y armarlo mientras vamos en picada. El reto es terminar de armarlo antes de que lleguemos al suelo.

Ahorra todo el dinero que puedas antes de iniciar tu aventura, y cuando sientas que tienes garantizados de 3 a 6 meses de operación, lánzate como si no hubiera mañana, administra bien lo que tienes y busca lo más rápido posible empezar a generar dinero. No esperes que todo sea perfecto para arrancar, inicia con lo mínimo posible y corrige en el camino.

No te harás rico el primer año, y muy seguramente en los siguientes cuatro tampoco, asi que adminístrate bien y hazte a la idea que eso que buscas viene a partir del quinto año.

Sangre, sudor y lágrimas.

La perseverancia es una de las principales cualidades que se deben de tener al iniciar un negocio, tendrás muchos momentos buenos, pero también muchos momentos abajo, por lo que un buen cascarón y la convicción de perseverar te ayudarán a salir adelante en los momentos dificiles, esos en los que todo mundo te empuja a buscar la seguridad de un empleo.

Dicen por ahí, que cuando estás iniciando algo que es importante para ti, al principio nadie cree en ello, todo mundo te dice que dejes de jugar y que busques seguridad, después, cuando las cosas empiezan a mejorar, todo mundo te dice como debes de hacerlo, todos te corrigen, opinan y te dirigen, ya que ellos saben cual es el camino correcto para que lo logres. Al final, cuando ya has obtenido el éxito, todos te dicen que siempre creyeron en ti.

Humildad.

Pero debes de tener cuidado, no confundas ser perseverante con ser testarudo. Debemos tener la humildad suficiente para saber cuando las cosas en verdad no andan bien, y lo que queremos vender en la manera en que lo estamos haciendo no está funcionando.

No es el fin del mundo, al contrario, fallar es una de las mejores cosas que nos pueden pasar cuando tenemos la humildad de reconocer en que estamos fallando y aprender lo que debemos corregir en el siguiente “sprint”.

La humildad también es muy necesaria al momento de hacer relaciones públicas. Un tipo que anda por todos lados gritando que es emprendedor y que se las sabe de todas, todas, no cae bien, y aleja poderosas oportunidades que pudieran estar por tocar a la puerta.

Claro que hay que saber reconocer y decir para que somos buenos, pero también debemos de tener los pies bien clavados en el suelo para entender que somos uno más, y que lo que tenemos apenas está iniciando, necesitamos de los demás, de buenas relaciones públicas y de una cabeza bien fría.

Saber vender.

Nadie sabe vender mejor nuestro producto que nosotros. Ya que somos quienes creemos en él, y que de no funcionar nos veremos en serios aprietos.

A menos que el modelo de negocio asi lo requiera, no busques iniciar tu negocio con vendedores que no sean tú. Vender tu propio producto es una de las mejores cosas que puedes hacer al iniciar, ya que desarrollas la habilidad y conoces de primera mano, en el frente de batalla a tus clientes, lo que te permitirá conocer que funciona y que no funciona, que debes cambiar y que cosas debes de mantener.

Yo nunca me he considerado bueno para vender, y sin embargo siempre he sido mejor vendedor de mis ideas que cualquier otra persona que haya intentado ayudarme con esa labor en mis emprendimientos.

Claros diferenciadores.

Debemos de tener claro cual será el atributo clave de nuestro emprendimiento, y debe ser eso, clave, único. Debemos lograr que cuando hablen de nosotros lo hagan no precisamente de nuestro producto o servicio, sino de eso que nosotros hacemos y que los demás no.

Si no tenemos claro porque nosotros y no los demás, no iniciemos el negocio, sigamos buscando hasta encontrar, de otra manera muy probablemente estemos destinados a un fracaso en los primeros meses.

La gente compra soluciones a momentos de estrés, encuéntralos y solucionalos con lo que haces. Es ahí en donde está el dinero.

Y por último.

Recuerda que siempre podrás volver a tu zona de confort. Emprender no es una desición que después de tomar ya no tenga vuelta atrás, por lo general ya no la tiene porque lo que haces te empuja a seguirlo haciendo, pero si aun así las cosas no salen del todo bien, puedes volver a donde estabas, no pasará nada, al contrario, volverás con más experiencia y tablas, extenderás tu zona de confort a niveles que no habías experimentado nunca.

¿Qué esperas?

  • Ericka Staufert

    buenos consejos, gracias.

    • http://www.nazhomedina.com/ nazho

      Gracias por tus comments.